Fundación Altarriba — Apadrina
Fundación Altarriba
Colabora · Apadrina

Apadrina.

Hay animales que quizá nunca tendrán una familia. Pero sí pueden tener a alguien que esté con ellos.

Cuando apadrinas a un animal de la Fundación Altarriba, no solo estás haciendo una aportación económica.

Estás diciendo: «No me olvido de ti».

Algunos de nuestros animales han vivido situaciones muy difíciles. Han sufrido abandono, enfermedad, miedo o largos años de carencias. Otros son ya muy mayores y necesitan cuidados especiales.

Para ellos, encontrar una familia no siempre es posible.

Por eso, algunos animales no están en adopción. Creemos que, después de todo lo que han vivido, volver a trasladarlos a otro lugar puede causarles más sufrimiento que beneficio.

Con nosotros encuentran algo que necesitan especialmente: seguridad, estabilidad, cuidados y un entorno donde sentirse en casa.

Viven en espacios adecuados a sus necesidades, reciben atención y pueden crear vínculos con otros animales y con las personas.

Y ahí es donde tú puedes formar parte de su historia.

Cuando apadrinas, contribuyes a que podamos seguir ofreciéndoles alimentación, cuidados, atención veterinaria y, sobre todo, el tiempo y la dedicación que necesitan.

01 · Sin excepciones

Todos pueden ser apadrinados

Todos nuestros animales pueden tener un padrino o una madrina, aunque algunos no estén en adopción.

Puedes venir a conocerlos y visitarlos en nuestro refugio, que está abierto al público.

Quizá no puedas llevártelo a casa. Pero puedes hacer que su casa siga siendo un lugar seguro. Y para algunos animales, eso significa tener una segunda oportunidad.

03 · Seguimiento

¿Sabré cómo está?

Sí.

Porque cuando decides apadrinar, queremos que sientas que realmente estás acompañando a ese animal.

La Fundación Altarriba te mantendrá informado sobre las circunstancias de tu animal apadrinado.

Te comunicaremos si es adoptado, si tiene una emergencia de salud o, lamentablemente, si fallece.

Y si necesita un tratamiento veterinario, no te pediremos una aportación económica adicional por ser un animal apadrinado.

Tu ayuda ya está haciendo su parte.

No todos los animales necesitan una familia.
Pero todos necesitan que alguien se preocupe por ellos.

Apadrina.

Haz posible que sigan teniendo un lugar seguro, cuidados y una vida digna.

Fundación Altarriba · Apadrina — cada vínculo cuenta

Gludock 5 años
Un tímido con un corazón enorme y Leishmania

Gludock llegó al refugio cuando solo tenía dos meses, junto a sus ocho hermanos. Todos ellos fueron adoptados de cachorros.

Todos menos él.

Siempre fue un perro tímido y miedoso. Quizá por eso, cinco años después, el Bubup sigue siendo su hogar.

Hace tres años le diagnosticaron leishmania. Su enfermedad puede reactivarse con fuerza, aunque él normalmente se encuentra bien y no parece un perro enfermo. Es un buen paciente y recibe los cuidados que necesita.

Gludock necesita paciencia. Necesita cariño. Necesita que alguien le dé tiempo para confiar.

Porque cuando consigue crear un vínculo, lo devuelve con algo que no se puede comprar: amor y lealtad
Pruna · 6 años

Semisalvaje

Pruna llegó al refugio en abril de 2025 después de que nos pidieran ayuda. Había dado a luz en un huerto y llevaba meses vagando por el pueblo sin dejarse coger.

Llegó sin chip, junto a sus cuatro cachorros.

Gracias a Anna, su casa de acogida, Pruna y sus pequeños pudieron pasar sus primeras semanas en un lugar tranquilo y lleno de cuidados. Sus cachorros encontraron su oportunidad. Pruna todavía espera la suya.

Es muy sociable con otros perros y disfruta muchísimo de los paseos en su compañía. Con las personas, sin embargo, todavía tiene inseguridades y conserva ese punto de animal semisalvaje que hace que su adopción sea más difícil.

Quizá necesite más tiempo. Quizá necesite a alguien que sepa entenderla.

Mientras tanto, nosotros seguimos aquí para ella.
Llum · 10 años

Veterano y con Leishmania

Llum llegó al refugio con apenas un año, al límite entre la vida y la muerte. La leishmania estaba muy avanzada, pero después de los tratamientos consiguió salir adelante.

Hoy la enfermedad está muy controlada y sigue su tratamiento con medicina natural.

Llum lleva prácticamente toda su vida con nosotros. Disfruta muchísimo de los paseos, adora a las personas y tiene una auténtica devoción por las higueras y sus higos. ❤️

Diez años después, el Bubup sigue siendo su hogar.

Quizá no tuvo la vida que merecía al principio. Pero aquí ha encontrado un lugar donde sentirse querido y cuidado.
Chika 3 años
UNA VIDA TRANQUILA DESPUÉS DE TODO

Llegó al refugio cuando apenas tenía un año y medio. Su familia estaba atravesando un cambio importante en su situación personal y ya no podía hacerse cargo de ella.

Poco después descubrimos que había algo más detrás de aquella historia.

Tras sufrir una fuerte bajada de su estado físico, tuvo que ser ingresada durante varios días en un Hospital Veterinario. Allí llegó el diagnóstico: enfermedad de Addison, una enfermedad poco frecuente que la acompañará durante toda su vida.

Pero ella no ha dejado que su enfermedad defina quién es.

Es una perra maravillosa, cariñosa y especial. Se lleva estupendamente con otros perros y disfruta de la compañía de las personas. Es juguetona, curiosa y observadora, de esas que parecen estar pendientes de todo lo que ocurre a su alrededor.

Necesita controles veterinarios periódicos y medicación para mantener la enfermedad bajo control. Y, sobre todo, necesita algo que parece sencillo, pero que para ella es fundamental:

una vida tranquila, estable y sin sobresaltos.

Una vida muy zen.

Después de todo lo que ha vivido, queremos que tenga eso: tranquilidad, cuidados y la seguridad de saber que está en un lugar donde la van a cuidar.

Quizá ella no sepa qué significa tener una enfermedad rara.

Pero sí sabe lo que significa sentirse querida.

Y eso es lo que queremos darle cada día.

Puedes ayudarla apadrinándola.

Tu aportación contribuirá a sus cuidados, sus controles veterinarios y todo lo que necesita para seguir disfrutando de esa vida tranquila que tanto merece.

Porque algunas historias no necesitan un final perfecto.
Solo necesitan que alguien decida quedarse a su lado