Hazte socio de Fundación Altarriba
El contenido puede herir su sensibilidad
Granjas de cría: Camarles
.
Fotografía original (fragmento): "Prometo que no te haré daño".
¿Te gustaría que te hicieran lo mismo? ¡NO a los experimentos con animales!
www.choosecrueltyfree.org.au
  "Los medicamentos que te tomas, se experimentan en tí"
Melinda Kalaya
.
contra la Granja de Camarles
Fundación Altarriba
  • LOCALIZACIÓN: Camarles (Tarragona)
  • PROMOTOR: CENTRE DE RECHERCHES PRIMATOLOGIQUES Ltd. (Isla Mauricio)
  • FINALIDAD: Cría de primates para suministro a laboratorios de experimentación.
  • PROPIETARIO ACTUAL: NOVEPRIM Ltd.(COVANCE, USA + Ciel Group, Isla Mauricio + Deep River-Beau Champs Ltd, Isla Mauricio)
Sabemos que
COVANCE quería
tener un centro de aprovisionamiento
de primates en
Europa, y ese centro, para mayor
vergüenza,
lo tenemos en casa
.

Imagina tu cuerpo
donado a la ciencia...
mientras tú
sigues en él

 

El Centre de Recherches Primatologiques Ltd., promotora de este granja, era una empresa, radicada en Islas Mauricio, integrada en Ciel Group, también de Islas Mauricio. En el año 2004 los Laboratorios Covance compran casi el 50% del Centre de Recherches Primatologiques Ltd., hasta ahora propiedad de Ciel Group. Días atrás, el Centre de Recherches Primatologiques Ltd. (que es uno de los mayores proveedores mundiales de primates para laboratorio de los últimos 10 años), había cambiado su nombre por el de NOVEPRIM, registrada en Isla Mauricio. Covance habría pagado más de 18 millones de dólares. Los socios minoritarios de NOVEPRIM son Ciel Investment (que pertenece 100% a Ciel Group), y Deep River-Beau Champs Ltd., la mayor empresa azucarera de Isla Mauricio.

Estas empresas han construido en la ciudad de Camarles (Tarragona) una granja para la cría de primates, en concreto macacos, destinados a la venta para experimentación. El Ayuntamiento de Camarles (era alcalde Primitivo Forastero) concedió a esta empresa la licencia necesaria para construir la granja y ejercer la actividad comercial antes descrita.
La Fundación Altarriba, desde 1999, plantó batalla a ese proyecto por dos vías: por un lado respaldando la acción ciudadana que pedía la desaparición de la granja, y por otro ante los Tribunales de Justicia, presentando un recurso Contencioso-Administrativo para impedir su actividad.
Los ciudadanos de Camarles, por su parte, crearon una plataforma en contra del proyecto, que ha realizado una presión sobre sus autoridades a raíz de la cual el actual Ayuntamiento de la ciudad declaró en un pleno nula de pleno derecho la licencia que se había otorgado anteriormente.
La empresa Centre de Recherches Primatologiques Ltd. manifestó que si debía marcharse, solicitaría una elevada indemnización a Camarles. La Generalitat de Catalunya, por su parte, se había mostrado contraria a esta granja, incluyendo declaraciones a la prensa en el sentido de que podrían llegar a hacerse cargo de la indemnización solicitada para conseguir que la granja dejara de existir.
La Fundación Altarriba, al tener conocimiento en octubre de 2003 de que la empresa Centre de Recherches Primatologiques Ltd. había solicitado los CITES para la importación de 300 macacos, informó vía correo administrativo urgente al Ministerio de Economía y a la autoridad CITES Barcelona (el día 13 de octubre), de que no debían conceder lo que se solicitaba, citando la documentación que la empresa debía presentar, y que incluía su inscripción en el Registro de Núcleos Zoológicos de la Generalitat de Catalunya.

Pero la importación se hizo, y no sólo eso sino que además estaba en proceso una segunda importación, al parecer de varios cientos de animales, que ésta vez sí conseguimos detener.

Durante estos años, se han sucedido presuntas irregularidades y secretismos oficiales, desde el principio y a lo largo del proceso. Hemos descubierto ofrecimientos por escrito de dinero al entonces ayuntamiento de Camarles, en concreto 3.000.000 de pesetas, para "fines sociales", habría presuntas recalificaciones urbanísticas y presuntas presiones a propietarios de fincas colindantes, se han realizado las obras a un ritmo acelerado (incluso en festivo), han llegado animales en situación rayando lo dudoso, se han decomisado los animales a petición del alcalde de Camarles (Carmelo Redó), se han retirado y cancelado las licencias y la inscripción de la granja en el registro de la Generalitat, se ha levantado el decomiso unilateralmente (Carmelo Redó), se han hecho intentos de sacar los animales por partidas (el primero en la primavera de 2004, que conseguimos detener, y dos más con éxito rotundo lamentablemente), han intervenido autoridades aduaneras de dos países distintos, ha intervenido la representación diplomática de Isla Mauricio en España, ...

.
Animales frente a Camarles
 

A muchos de los que se les llena la boca predicando la importancia de la vida humana, se les llena también las manos de sangre y miseria, provocando directa o indirectamente agresiones contra la humanidad, o justificándolas de mil maneras cuando las hacen otros.

El bien de la humanidad es algo en lo que todos, aparentemente, estamos de acuerdo, pero estos imbéciles que, además, suelen ser hipócritas y farsantes, porque, por lo general, son únicamente defensores de sí mismos, de sus intereses, de sus status y no de ningún ser humano, nos insultan con su idiotez cada vez que nos acusan de que damos prioridad a los animales por encima de las personas y se les antoja insólito que nos preocupemos por su protección, y, más aún, cuando esa protección puede entrañar el que nos permitamos levantar el dedo contra la contínua crueldad cometida contra los animales en fiestas y saraos, en granjas, en laboratorios, sobre las cabezas de los llamados animales de compañía, en la fauna silvestre; en todas partes un poco o un mucho.

Los campos, los ríos, los mares, la naturaleza entera, -esquilmada por otra parte, incluyendo la vida que contiene o contenía-, están llenos de mierda y esto debe de constituir un bien para la humanidad. Preocuparse por los animales, debe de constituir todo lo contrario. Así, no importa demasiado que se destruyan selvas y se arranquen de sus hábitats a cientos y miles de macacos para traérnoslos aquí, con la finalidad de que se conviertan en espectros de sí mismos en una granja de monos en Camarles, si la finalidad es humanitaria, si la finalidad es que procreen y sirvan de pasto en los laboratorios de Europa y USA, en investigaciones que dicen servir a la salud humana. ¡Qué gran honor para nuestro país ser puente para este objetivo!

Una legislación laxa, un constante mirar para otra parte, una contínua vulneración de casi todo lo que se dice que hay que cumplir, está permitiendo que una empresa francesa, que no la quieren al parecer, en ningún sitio de Europa, ni por supuesto en su país de origen, siga a delante con su proyecto de instalarse en el borde del Delta del Ebro para traficar con primates, en bien de la sacrosanta salud pública. Gente miserable que no les importa ensuciar su alma con negocios basados en la destrucción de la vida, en añadir más muerte a la naturaleza, por si acaso hay poca. Negocios putrefactos. ¡Váyanse a hacer puñetas!. No queremos este camino para fomentar el bienestar de la humanidad. No nos tomen por bobos a beneficio de inventario.

Cabe siempre, en estos temas, una pregunta crucial: ¿Tiene el hombre derecho a hacer sufrir un animal para salvar (?) a un ser humano y más aún si se trata de un animal de un psiquismo muy evolucionado, muy próximo al nuestro?. Incluso dejando al margen el hecho, cada vez más cierto, de la salvaje inutilidad de la inmensa mayoría de los experimentos con animales en beneficio de la salud humana -posiblemente un 95%-, cabe, obviamente, respuestas para todos los gustos, sobre todo teniendo en cuenta nuestra escasa sensibilidad ante el sufrimiento ajeno, pero hay una frase de Arturo Pérez Reverte que aquí viene al pelo: "Me pregunto -dice- en qué se fundarán estos imbéciles para creer que vale más un ser humano -embriones incluidos- que la lealtad, la honradez y los sentimientos de un buen perro". Siempre hubo una moral y una ética estrecha que justificó y sigue justificando lo peor del ser humano, como, por ejemplo, su crueldad. Esta no es, desde luego, nuestra ética.

Luis Luque
Director
Fundación Altarriba

 
Hazte socio de Fundación Altarriba
Fundación Altarriba: Pau Claris 87 - 08010 Barcelona | Teléfono (+34) 93 412 00 73 | altarriba@altarriba.org
© 2003 - 2006 Fundación Altarriba, Amigos de los Animales | hosted by WEB-FACTORY