F.A.Q. sobre la
Vivisección
"Los científicos dicen amar la verdad; pero si se trata de la verdad contra el dinero, entonces lo que aman más es el dinero" Dr Irwin Bross, 1986 - Sobre el estudio del cáncer en animales
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Fotografía original (fragmento): "Prometo que no te haré daño".
¿Te gustaría que te hicieran lo mismo? ¡NO a los experimentos con animales! www.choosecrueltyfree.org.au

VIVISECCIÓN f. Disección de un animal vivo para hacer estudios fisiológicos

Según nosotros: f. Disección, amputación y/o mutilación en vivo, en general con resultado de muerte, practicado sobre un animal sano o reutilizado, para hacer estudios o pruebas experimentales de productos destinados al consumo humano en el sector de la medicina, alimentación, cosmética, colorantes, higiene, limpieza, tejidos, alimentación mascotas, armamento convencional, nuclear, biológico y bacteriológico, ..., cuyos objetivos son, entre otros, prever y reducir las reclamaciones de indemnización de los consumidores, eliminar seres humanos de forma selectiva, etc.

Según los informes oficiales de la UE, en 2003 (dando datos de 1999), murieron en laboratorios europeos más de 8.000.000 (ocho millones) de animales, con las finalidades sigientes:

Experimento
Animales
(Primates)
%
Estudios biológicos de naturaleza fundamental (?)
2.458.044
1.279
30,4
Productos y materiales para la medicina humana, odontología y medicina veterinaria
4.180.193
1.796
51,8
Estudios toxicológicos (pruebas de productos de consumo)
769.992
3.687
9,5
Diagnóstico de enfermedades humanas
140.021
22
1,8
Enseñanza y formación
87.192
4
1,0
Otros
436.006
206
5,5
 
8.070.446
6.993
100
F.A.Q. (preguntas frecuentes) - FUENTE: BUAV
¿Qué es la vivisección?

Vivisección significa, literalmente, "cortar" animales vivos, pero se ha convertido en un término que designa de manera general todos los experimentos con animales (en vivo), como los tests de toxicidad (veneno), que no suponen un procedimiento quirúrgico. Hay técnicas de investigación sin animales como cultivos celulares, modelos de ordenador o sistemas artificiales.

¿Cuántos animales se utilizan?
Se estima que cada año unos 100 (cien) millones de animales se ven sometidos a experimentos de laboratorio en todo el mundo (10 ó 11 millones en USA). Sin embargo, como muchos países dan las estadísticas incompletas, es imposible determinar el número exacto. También se excluyen de las estadísticas los animales criados expresamente para experimentación que se matan cuando hay "exceso de producto". Si se añadieran, las cifras reales de animales muertos en nombre de la investigación sería de muchos más millones.

Ha habido un gran incremento en el número de animales (sobre todo roedores) utilizados para experimentos de ingeniería genética, y parece que en el futuro seguirá en aumento. Gran Bretaña es el mayor experimentasor de Europa (según las estadísticas de BUAV).

Ratones de laboratorio © Aaron Logan

¿Qué especies se utilizan?

En todo el mundo se usa para vivisección una amplia gama de especies. Las ratas y ratones se llevan la mayor proporción de los experimentos de laboratorio, sobre todo porque son fáciles de manejar y baratos de mantener por su pequeño tamaño. Ocupan menos sitio en un laboratorio que otros animales más grandes, y además tienen de 50 a 100 crías al año.

Los conejos albinos se utilizan sobre todo para pruebas de ojos y de piel por su fácil manejo y su capacidad limitada de expulsar sustancias de los ojos durante los experimentos. Las cobayas también se utilizan para pruebas de piel y de grupo por ejemplo de vacunas.

Los perros y los primates se utilizan mucho en experimentos de toxicidad, investigaciones del cerebro, odontología y prácticas de cirugía. La raza más habitual en perros es el Beagle, elegido sobre todo porque tiene muy buen carácter (¡!) y es de un tamaño manejable para las pruebas. Los primates como babuinos, macacos, titís y chimpancés se siguen utilizando a miles. Otros son los gatos, aves, peces, cerdos, caballos, ovejas y hamsters, aunque hay otros muchos.

Chimpancé © Aaron Logan

¿Qué experimentos se hacen?

Los animales se usan en muchos tipos de experimento, pero todos ellos causan dolor y sufrimiento. Los animales implicados mueren como resultado del experimento o bien los matan deliberadamente, a menudo para exámenes post-mortem.

En un laboratorio, un animal puede ser envenenado; privado de comida, agua o sueño; recibir productos irritantes para los ojos o la piel; lo pueden dejar paralítico; mutilarlo quirúrgicamente; aplicarle radiaciones; quemarlo; gasearlo; darle alimentación de manera forzada y electrocutarlo. Los investigadores de todo el mundo utilizan animales para comprobar o crear de casi todo para el consumo del hogar, la cosmética, los aditivos alimentarios y farmacéuticos, la industria química y agroquímica, alimentación de mascotas, instrumental médico y productos de alcochol y tabaco.

Experimento con radiaciones © Mercy for Animals

Los experimentos de la ingeniería genética someten a los animales a ilimitadas formas de deformidad física, así como a más sutiles técnicas de sufrimiento. Los experimentos militares van dirigidos a probar los efectos de gases venenosos, efectos de la descompresión, daños por armas explosivas, quemaduras y radiaciones, ya que los militares evaluan "sobre el terreno" las armas nuevas y existentes y las técnicas quirúrgicas. Se utilizan animales incluso para hacer experimentos "por curiosidad".
La crueldad no es bella
por Nuria Querol
Bú Bup nº 41
De hecho, casi todos los productos que los humanos usamos y consumimos a diario en todo el mundo han sido testados en animales en algún punto del proceso.
¿De dónde salen estos animales?

Muchos centros de experimentación tienen sus propios criaderos para abastecerse, pero una gran proporción de animales de laboratorio son "criados expresamente" por compañías comerciales que se han especializado como proveedores de este tipo (por ejemplo Noveprim, titular de la granja de primates de Camarles junto con Covance). La industria de la experimentación a menudo intenta defender sus métodos alegando que se trata de animales "criados expresamente", como si ello supusiera que son diferentes a otros animales. Los catálogos de los criadores hablan de los animales que venden como "productos", alardeando de las rápidas entregas y la agilidad de la gestión de pedidos, como si estos seres vivos, que respiran, fueran simple equipamiento de laboratorio. La verdad, por supuesto, es que un animal de laboratorio tiene exactamente la misma capacidad de sufrimiento físico y psicológico que un animal de compañía..

Muchos primates utilizados en vivisección en todo el mundo, como los macacos y los babuinos, son capturados en su medio natural o criados en cautividad en condiciones espantosas en paises como Isla Mauricio, Barbados, Indonesia, Filipinas, Tanzania y China. Se transportan por cientos de miles para ser vendidos a laboratorios de Europa, Estados Unidos y el resto del mundo. Estos primates pueden llegar a soportar durante los larguísimos viajes tales condiciones que no llegan vivos a su destino (por suerte para ellos).

Hembra de Beagle muerta por el criadero británico para laboratorio Harlan-Hillcrest -© BUAV

¿Son crueles los experimentos?

Sí, el sufrimiento es inherente a la vivisección. En Gran Bretaña, los experimentos con animales debe autorizarlos el gobierno; se otorga si el gobierno mismo considera que la prueba tiene potencial para causar "dolor, sufrimiento, aflicción o daño permanente".

La BUAV (y nosotros) considera que es una crueldad someter a los animales de forma deliberada a daños físicos y psicológicos en los laboratorios, y además injustificable moralmente.

Los animales no sólo pueden sufrir daños permanentes, sino también padecer el día a día de una existencia en centros de cría en los que muchos de ellos ya nacieron. El creciente número de experimentos genéticos significa que ahora se los cría con deformidades o cáncer, antes ya de entrar en la rueda de los experimentos. El transporte, las condiciones artificiales e inadecuadas del laboratorio y el entoro les causan un stress insoportable (sufren miedo, aburrimiento, depresión y alteraciones psicológicas, lo que da un total inmenso en el computo de su padecimiento).

© NJ.ARA

¿Y si tienes que elegir entre la vida de tu hijo o la de una rata?

Este es el tipo de pregunta basada en un cliché archi-repetido que corresponde a una visión falsa de lo que hoy es la vivisección. Enfrentados a tan irreal dilema, la amplia mayoría de la gente elegirá salvar a su hijo, naturalmente. Los que plantean la pregunta esperan que una respuesta honesta pondrá de manifiesto la debilidad de los argumentos anti-viviseccionsitas, como si se admitiera de forma definitiva que la gente es más importante que los animales. Y el cliché falla incluso en eso.

En primer lugar no hay correlación entre el escenario irreal que plantea la pregunta y la realidad de la vivisección. La vivisección jamás nos pondrá en la disyuntiva de salvar a un ratón o a un niño. En cambio, lo que hace es infligir un sufrimiento deliberado y la muerte a miles, si no millones, de animales sin más razón que la mera esperanza de que ese tremendo sufrimiento colectivo lleve de algún modo al camino para entender una enfermedad concreta. Pero hasta esa premisa falla, porque se basa en considerar que la extrapolación de resultados entre especies completamente distintas en lo biológico y en lo psicológico es un hecho fiable, creíble y de gran robustez como metodología científica.

En segundo lugar, y si por un momento dejamos de lado nuestra incredulidad para imaginar que sí, que estamos enfrentados a la elección del hijo o la rata, ¿qué prueba? Mucha gente dirá que elige salvar a su hijo antes que a la rata, y lo único que prueba eso es que la gente quiere a su hijo. Puestos en un escenario irreal similar, ¿qué haces si tienes que elegir entre la vida de tu hijo y la vida del hijo de otro?. Una vez más, la gente honesta volverá a decantarse por el propio, y una vez más demuestra que lo quiere.

Pero lo que no habrás demostrado en ninguno de los dos escenarios es que porque quieres a tu hijo más que a la rata o al hijo de otro, estás de acuerdo en que la parte descartada por ti (rata o hijo del vecino) sea utilizada en experimentos de laboratorio.

¿Las medicinas humanas seguras exigen experimentar con ellos?

Los experimentos con animales nos dan información sobre animales, no sobre personas. Los resultados de estudios en animales nunca pueden garantizar ni la seguridad ni la eficacia de medicinas humanas u otros productos, por las diferencias fundamentales a nivel biológico, anatómico y bioquímico entre las especies. Distintas especies pueden dar respuestas contradictorias al mismo rango de sustancias, y de hecho una sustancia nunca es segura hasta que no se han hecho ensayos clínicos en humanos.

La aspirina, por ejemplo, se utiliza como analgésico relativamente seguro y efectivo en humanos, pero puede ser mortal para los gatos; la Penicilina es un antibiótico usadísimo en humanos que mata a la cobayas; el arsénico es muy peligroso para los humanos pero mucho menos para ratas, ratones u ovejas; la insulina, que ayuda a la gente diabética, provoca terribles deformaciones en ratones, conejos y pollos.

El peligro de confiar en los estudios hechos en animales está muy bien ilustrado en la larga lista de medicinas que se han puesto a la venta y han provocado efectos secundarios inesperados en humanos. En abril de 2000 se publicó un estudio (Public Citizen) que ponía sobre el tapete los 100.000 muertos anuales en Estados Unidos por reacciones adversas a una medicina. Y un informe de la Audit Commission 'A Spoonful of Sugar' publicado en 2002, revelaba que las muertes humanas atribuídas a la misma causa habían crecido cinco veces en Gran Bretaña. De acuerdo con otro informe científico publicado en 2001, el número de muertos en Alemania también por las mismas reacciones es de 16.000 al año (Ref: P Schoenhoefer et al: DGPT-Forum 2001, 28, 15-19).

Todos queremos ver un avance real en el tratamiento del dolor y en la lucha contra las enfermedades humanas, pero creemos que estos avances dependen del uso de técnicas modernas de investigación biológicamente relevante que no involucran a los animales.

También es importante recordar que hay compañías que desarrollan y prueban medicinas sin recurrir a los animales. Por ejemplo la británica Pharmagene Laboratories sólo recurre a datos humanos, tejidos y ordenadores, y crea medicinas seguras.
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