"Las atrocidades no lo son menos si ocurren en laboratorios y se llaman investigación biomédica."
George Bernard Shaw
(1856 - 1950) Escritor
   

El contenido de esta página
debe herir su sensibilidad
Fotografía original (fragmento):
"Prometo que no te haré daño". ¿Te gustaría que te hicieran lo mismo? ¡NO a los experimentos con animales!
www.choosecrueltyfree.org.au
   
   
COVANCE (Vienna, Virginia. USA) UNDERCOVER . PETA
   
FUENTE: www.covancecruelty.com
Si puedes soportarlo, te rogamos que lo leas entero.
Estas cosas pasan cada día y son "típicas", como afirman los técnicos de Covance.
Ponte en el lugar de estos animales, y luego valora si quieres apoyar esta clase de investigación. Infórmate sobre métodos alternativos, y sobre por qué se siguen utilizando animales, aunque los propios médicos dicen que es completamente innecesario... pero para otros, es una buena forma de obtener el dinero de las subvenciones a la investigación ...
   
 
COVANCE LLEVÓ A PETA-EUROPA EN LOS TRIBUNALES
   
COVANCE es uno de los propietarios de la Granja de Monos de Camarles
Las grabaciones con cámara oculta revelan los abusos verbales y físicos de esta empresa de experimentos con animales por encargo.
 

Según una nota de prensa de PETA distribuida el 26 de mayo, y fechada en Londres, PETA-Europa ha recibido un auto judicial preventivo por el que se le prohibe exhibir o distribuir el vídeo realizado en los laboratorios de Covance en Vienna (Virginia, USA), que mostraba las repetidas violaciones cometidas en dicho centro contra leyes vigentes en bienestar animal.

La grabación, realizada durante 11 meses por una investigadora de la ONG americana, está acompañada de un informe de 272 páginas. El video sigue disponible en la página web de PETA.

En el 2003, una investigación similar realizada por la BUAV en el laboratorio de Covance en Münster (Alemania), reveló los mismos abusos en primates que se han destapado ahora en el centro de USA. Entonces, Covance ya obtuvo el mismo auto judicial sobre la difusión en Alemania de la información, y obligó a los servidores de internet de la BUAV a retirar el video y las fotografías. Según Mary Beth Sweetland, Vice-presidenta de PETA y Directora de Investigación, "Covance está desesperado por esconder al público el trato despreciable que da a los animales. El video dice la verdad, y la verdad aterroriza a los responsables de Covance".

   
TRADUCCIÓN AL CASTELLANO DE LA INVESTIGACIÓN REALIZADA POR PETA EN LOS LABORATORIOS COVANCE DE VIENNA (VIRGINIA, USA)
   
 

Texto original y fotografías: PeTA | Traducción: Fundación Altarriba

   
 
ENTRENANDO A TERRORISTAS
   
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En su primer día en el laboratorio en el que iba a trabajar durante los siguientes 11 meses, la investigadora de PETA ya pudo ver cómo los empleados sometían a los primates a alimentación forzada, un proceso que puede causar laceraciones en la garganta, bloqueos y vómitos. Escribió: "Todos los animales se han resistido y han intentado esconderse en sus jaulas gritando. A cogió un tubo de plástico y se lo metió por la nariz a una hembra que se retorcía y chillaba; sus ojos se dirigieron de A hacia el tubo que se aproximaba a su cara. Otro mono estaba tan aterrorizado que empezó a vomitar mientras A le metía el tubo a él, también por la nariz. R le dijo a A "sigue, vamos" y A continuó introduciendo el tubo por el cuerpo, a través de la nariz, mientras el vómito seguía saliendo por la boca del animal y resbalando por su cara".

Cuando los otros monos vieron este proceso empezaron a demostrar miedo. Algunos empezaron a dar vueltas dentro de sus jaulas, uno llegó a dar un salto mortal, y varios empezaron a golpearse contra los barrotes. Uno de los últimos se retorcía mientras A le metía el tubo por la nariz. De nuevo, R le dijo a A "sigue con ello", así que A dio un empujón al tubo y presionó hasta que por la nariz del animal empezó a manar sangre. A había roto el seno nasal".

La última parada de ese día fue el laboratorio de "post-mortem", en el que se enseñaba a los nuevos empleados la habitación de las "copas". "Me dijeron que las copas identificadas con etiquetas amarillas eran de animales que habían matado directamente, y que las muchísimas etiquetadas en rojo eran de las "muertes inesperadas". Vimos como un empleado cogía la espina dorsal de un animal y otras piezas para ser analizadas con el microscopio. Las partes desechadas del cuerpo fueron a parar a una bolsa de plástico".

A los pocos días de ser contratada ella y otros empleados, se les mostró un vídeo programa de televisión mostró escenas del laboratorio que la misma empresa tiene en Alemania. Un investigador allí había captado a los empleados de Covance gritando obscenidades a monos aterrorizados, arrojándolos brutalmente dentro de las jaulas y practicando con ellos procedimientos de muchísimo dolor, burlándose de ellos y obligándolos a bailar con la música a toda potencia. Se informó a los aprendices de que Covance iniciaría acciones legales contra quienes habían grabado aquello, y el maestro aseguró que las escenas que acababan de presenciar podrían parecer crueles a una "persona normal", pero que eran "típicas" y sólo conmocionaban a la gente que no trabaja con monos. La investigadora de PETA escribió: "(Dos) empleados actuales han dicho que debes mostrarte dominante cuando coges a los monos, porque no les gusta que los cojan. (Y el maestro) dijo que todo el mundo baila con los monos mientras los manipula y que a los monos les encanta".

En lugar de decir a los nuevos empleados que aquello jamás debió haber ocurrido, Covance disculpa esa conducta. Como pudo saber nuestra investigadora, ni los supervisores ni los que estaban por encima de ellos pararon jamás la crueldad contra los primates, una crueldad que ahora PETA ha capturado en vídeo en sus instalaciones de Virginia.

   
 
LLEVADOS AL PURGATORIO, Y DE VUELTA AL INFIERNO
   


El 8 de octubre de 2004 la investigadora de PETA subió en una furgoneta, junto con otros empleados de Covance, con destino al Instituto de Investigación Radiobiológica de las Fuerzas Armadas (AFRRI) llevando consigo 20 monos metidos en cajones. Los responsables de Covance habían "aclimatado" a estos animales a jaulas minúsculas durante semanas para este día.

Del bloc de notas de la investigadora, 22 de julio de 2004:

"(J) y otros técnicos han estado haciendo esta noche "aclimatación en cajas de contención" con los macacos rhesus. Las cajas se van a usar en un estudio (para una empresa farmacéutica) de aplicación de radiaciones sobre los animales. Es difícil explicar lo que es ver a estos animales magníficos sometidos dentro de esas cajas.

Los monos llevan collares que se introducen en un agujero de la parte superior de la caja (la caja es de plexiglás). Entonces se aprieta el collar y se aprisiona al animal contra la parte de atrás. A continuación les atan brazos y piernas a ambos lados de la caja y les colocan una plancha de plexiglás alrededor del torso. Parece un dispositivo medieval de tortura. Algunos monos se retuercen y gritan, intentando liberarse, mientras otros se quedan quietos y sus ojos parecen buscar el vacío en un intento de bloquear la aterradora realidad que están experimentando."

Llega el día de la radiación. La compañía farmacéutica quiere experimentar un medicamento anti-radiación, con la esperanza de venderlo ante el miedo que provoca el terrorismo nuclear, igual que otras empresas realizan experimentos para comercializar productos, con fondos del gobierno, en vistas al terrorismo biológico y posibles tratamientos.

Del bloc de notas de la investigadora, 8 de octubre de 2004:

"Hoy es el día en que los macacos rhesus de (nombre del cliente farmacéutico) se llevan al AFRRI para que les sometan a radiaciones. Por la mañana, algunos hemos ido a "preparar" a los monos. He afeitado la parte de atrás de sus piernas, ... así como el área femoral. Algunos estaban aterrados mientras los afeitaba, sin saber que iba a pasarles o que vendría a continuación. Cada uno se pesó y se puso en su cajón. Los cajones eran extremadamente pequeños (aproximadamente 90x60x60 cm, y esto dividido por dos, de forma que en cada uno viajaban dos monos). El interior estaba muy oscuro, con nada más una pequeña zona metálica agujereada a ambos lados del cajón.

"Los monos fueron metidos en los cajones, llevados escaleras abajo y cargados en un camión. El ruido era ensordecedor; estoy segura de que estaban muertos de miedo. Los animales iban en el camión, y nosotros detrás en la furgoneta".

"Cuando llegamos a AFRRI pasamos por el control de seguridad, donde además inspeccionaron el camión. El camión con los monos fue subido a un muelle de carga. Los sacamos de dos en dos del cajones y los metimos en las cajas de contención. Los cargaron y los llevaron por un pasillo hasta una habitación con una gran puerta de acero en un lado. Al asomarme, vi un espacio enorme que tenía una altura de cuatro pisos, al fondo había una pileta estrecha, como una especie de bañera, muy pequeña, con una mesa también pequeña en el centro. Dos hombre vinieron, cogieron mis monos y los pusieron en una pequeña plataforma que los llevó al fondo del abismo. Cogieron a los animales y los colocaron sobre la mesa encima de la pileta, de espaldas el uno con el otro en sus cajas de contención, de forma que sólo podían ver el enorme y profundo agujero.

"Los hombres volvieron a la cabina y cerraron las puertas de acero. Había un hombre sentado en una mesa con un ordenador y varios monitores. Me enseñó que podían verse los monos que estaban allá en hoyo. Dependiendo del peso y de la masa corporal de los animales, eran radiados durante diferentes espacios de tiempo; una larga varilla emergía del agua y se producía un ensordecedor ruido de máquinas. Cada grupo de dos se dejaba en esa habitación durante unos cinco minutos, atados, incapaces ni de poder ver a su amigo, con ruidos desgarradores y la larga varilla emergiendo del agua. Desde la borrosa cámara, pude ver el pánico en sus caras, y jamás olvidaré los asustados e indefensos que estaban".

"Los rhesus se subieron, se volvieron a llevar al camión y los metieron en los cajones. A diferentes intervalos, los sacaban bien para administrarles una dosis bien para sacarles sangre. Cuando terminaron y los devolvieron a casa, aún tuvieron que soportar más extracciones de sangre antes de los dejaran por fin solos".

"Nunca olvidaré la experiencia del AFRRI viendo a esos pobre animales sometidos a radiaciones. El pánico en sus caras, en cada una de las fases del día, jamás desaparecerá de mi memoria (en especial el contemplar sus pequeños rostros aterrorizados en la pantalla de televisión mientras los radiaban contra su voluntad, incapaces de hacer nada, ni siquiera de moverse)".

   
 
EXPERIMENTOS CRUELES CON ÁNIMO DE LUCRO
   


El bulto de grasa

Durante un año, 32 monos fueron sometidos a alimentación forzada por vía oral en Covance. El estudio lo había pedido una gran farmacéutica y el personal le puso de nombre "bola de grasa" porque la sustancia a probar era grasa y espesa.

Cada día, durante 365 días, los monos del test de la "bola de grasa" tuvieron un tubo metido por la garganta de forma que la sustancia alquitranada fuera a parar a su estómago. Por supuesto, los pobres animales tenían que ser sacados de sus jaulas para este abuso diario y muchos intentaban mantener los labios tan apretados como fuera posible. Pero siempre quedaba la "barra de morder"...

Del relato de la investigadora:

"Hoy he dado la dosis mientras J y T lo sujetaban y R le aplicaba la barra de morder. Una chica del departamento de roedores ha venido a ver cómo lo hacíamos. Uno de los machos, Ninja, no habría la boca, así que R lo ha golpeado en la cara varias veces con la barra de tal forma que se oía el sonido de los golpes, y además la ha usado para abrir y bloquear su boca. T le ha dicho: "¡Lo vas a matar!, a lo que ella ha contestado: "Se la voy a encajar por la jodida garganta". Mientras T cogía los monos les gritaba cosas como: "Jodido idiota", "Mantén arriba la puta cabeza, gilipollas" y "Pequeño cabrón".

El 26 de octubre de 2004, la compañera de trabajo de la investigadora de PETA le dijo que durante el fin de semana J había aspirado a un "mono de grasa" (le había introducido la dosis en el pulmón en vez del estómago) y que los técnicos lo habían cogido, lo "habían puesto boca abajo y habían empezado a darle sacudidas" para ver si podían hacer que echara la sustancia de los pulmones, pero "sólo había salido espuma sangrienta". El animal tardó en morir 45 minutos.

Hacia el 20 de enero de 2005 estaba ya cerca el final de lo que seguramente había sido un año de sufrimiento para estos pobres animales. Todos los monos de la "bola de grasa" fueron sedados y llevados a otro edificio en una carrito de golf sin calefacción, con unas temperaturas bajo cero, donde fueron desangrados hasta morir en mesas de acero inoxidable; los técnicos forenses les abrieron los muslos y el cuerpo se troceó y se clasificó.

Muertos o Nada

El 13 de diciembre de 2004, 10 cynomolgus (macacos cangrejeros) recibieron la primera dosis de una sustancia desconocida. El director del estudio dijo a los técnicos de Covance que el cliente esperaba un resultado mortal, pero nuestra investigadora estaba escéptica sobre lo que ocurriría durante las siguientes dos infernales semanas. Los monos fueron encajados en tubos de contención de plástico, y se les administró una dosis diaria durante 14 días, mediante una inyección de diez minutos en una vena de la pierna. Después de hacerlo, se les sacaba sangre a los 5, 15, 30 y 60 minutos y a las 2, 4, 6, 8 y 12 horas. Cada vez que les hacían la extracción los asustados y desesperados animales enfermos daban tirones desde las jaulas y se metían en los tubos de plástico transparente. Algunas horas después de la primera dosis, el mono #23, del grupo de dosis altas, se quedó atáxico (jerga del laboratorio para definir la descoordinación motora). Al día siguiente, ambos grupos (el de dosis altas y el de dosis medias) estaba atáxicos, con el mono #22 encorvado e inactivo.

Al tercer día, dijeron a los técnicos que aplicaban las dosis que los clientes no querían que constaran datos veterinarios. Se les permitió que introdujeran en el ordenador el sufrimiento de los animales como "observaciones", pero se les prohibió que solicitaran cuidados veterinarios. El mono #23 perdió el uso de la pierna en la que habían inyectado la dosis, y muy pronto el tejido necrosado (muerto) empezó a rodear la zona del pinchazo. Se le empezó a hinchar la pierna hasta el pie.

Así que le empezaron a pinchar en la otra pierna, que pasó el mismo proceso espantoso. La orden fue pinchar en la cola al #23 y a los otros monos que hubieran perdido las piernas. La cola también se le necrosó al pobre animal. El 17 de diciembre, el mono #22 empezó a convulsionar mientras le ponían la dosis y nuestra investigadora, contraviniendo las órdenes, avisó al veterinario (en vano). Introdujeron las convulsiones en el ordenador como una "observación". El 21 de diciembre de 2004, de acuerdo con el relato de nuestra investigadora, una de las hembras empezó a convulsionar dentro de su tubo de contención, y otra comenzó a vomitar, también dentro del tubo, en el que la dejaron durante los diez minutos enteros de inyección y los cinco de la primera extracción de sangre. Volvió a la jaula cubierta de vómitos. La compañera de trabajo de nuestra investigadora le dijo que K, el director del estudio, no se había presentado en todo el fin de semana, aunque prometió hacerlo, así que nuestra investigadora fue a hablar con J, el toxicólogo, para decirle en qué horribles condiciones estaban los monos. No se hizo nada. Mataron a los monos dos días después de Navidad, excepto al #23, que lo mataron muy poco antes que a los demás porque sus piernas estaban ya absolutamente necrosadas.

En una conversación el 3 de enero de 2005, la veterinaria adjunta de Covance contó a nuestra investigadora que el director del estudio le había pedido que echara un vistazo a los animales justo antes de que los mataran, para que quedara constancia de que habían tenido asistencia veterinaria, pero sobre visitas de veterinarios a los monos durante los 14 días del tratamiento, su comentario fue: "¡No nos lo permitían! Todas esas hojas que J (el toxicólogo) enviaba ... No se me permitía ver a los animales. Era o muertos o nada".

   
 
LO QUE VIO NUESTRA INVESTIGADORA
   
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LA GRANJA

Desde esta granja salen animales a ser mutilados en laboratorios de COVANCE como éste.

Desde Cataluña hacia el infierno.
NO SEAS CÓMPLICE

 

21 de mayo de 2004
"J dijo que uno de los monos se movió mientras le sometía al test TB y que le había clavado la aguja en el ojo hasta el fondo. J dijo que JM, uno de los técnicos de primates, le comentó que estaba bien, y que estas cosas "pasan continuamente"".

9 de junio de 2004

"A, una empleada que conocí en una clase de prácticas, le hizo la necropsia a un conejo. Después de inyectarle una sustancia para eutanasiarlo mientras el animal se encontraba en una jaula de contención, A la afeitó y empezó a abrirle el abdomen. Sacó todos los órganos del conejo y los inspeccionó en busca de anomalías. Tras hacer esto y diseccionar el útero lleno de pequeños fetos, le cortó la yugular, y comentó que se suponía que era lo primero que debía haber hecho para asegurarse de que el animal estaba muerto, pero se le había "olvidado"".

22 de agosto de 2004
"Uno de los monos era una pobre hembrita del estudio Ts, con una herida gangrenada en una pierna. K la sacó de la jaula y me pidió que le estirara la pierna con suavidad. La visión de la herida era algo espantoso. Tenía al menos 5 centímetros de largo, era de color gris oscuro y había varios tendones y una vena a la vista. Tenía casi un centímetro de profundidad, Las normas veterinarias que debemos cumplir indican que debíamos ponerle al animal una inyección de Baytril y tratar la herida con pomada antibiótica. Aunque el sufrimiento de la monita era más que evidente, las directrices no hablan en ninguna parte del uso de analgésicos."

 

27 de agosto de 2004
"Mientras agarraba un mono macho concreto, J pegó un golpe en el frontal de la jaula mientras el mono se agarraba a ella, dándole en los dedos de la mano y del pie, y luego empezó a forcejear con él furiosamente dentro de la jaula, sin parar de soltarle tacos. J tiraba a los animales dentro de las jaulas con violencia. Qué terrible para este animal recibir ese trato de alguien que lleva tantos años trabajando en Covance (y debería saber un poco más de como comportarse)... El mono que yo había visto antes mordiéndose los brazos mientras estaba en la jaula de contención, estaba otra vez automutilándose (tenía cortes abiertos y sangrantes en los brazos, sobre todo en el derecho). Hablé con él e intenté acariciarle la espalda y darle la punta de mi guante para que lo mordiera, pero empezó a moverse y se volvió a morder cerrando los ojos, como si ignorara todo. Cuando informé a T, la jefa técnica del estudio, ella se limitó a tomar nota del hecho de que este pobre mono se automutilaba".

14 de septiembre de 2004
"Lo peor del procedimiento para sacrificar a los animales es que se hacía en la misma sala, y que el resto de los monos eran testigos visuales desde sus jaulas, contemplando cómo sus compañeros se iban apagando sobre la mesa y eran finalmente arrojados a una bolsa de plástico".

2 de octubre de 2004
"Cuando entré en la sala en la que tiene lugar mi estudio acababan de limpiarla. Todos los animales estaban mojados y vi un par de ellos tiritando. Las jaulas estaban empapadas de agua (la rejilla metálica sobre la que se sientan, las paredes e incluso las perchas). No puedo imaginarme lo que debe ser estar dentro de una jaula mientras alguien te dispara con una manguera. He visto limpiar jaulas y a los pobres monos saltar contra las paredes del fondo aterrorizados ... Uno de ellos se liberó, y J y Q aterrorizaron a toda la sala intentando atraparlo (volcando jaulas, golpeándolas contra las paredes, gritando, etc.). Q balanceó a uno de los monos tan alto como pudo, lo sacudió arriba y abajo sin dejar de hacer ruidos y gestos amenazadores. J estaba ya peligroso, metiendo los monos en las jaulas de golpe e insultándoles mientras les aplicaba la dosis".

27 de octubre de 2004
"Hoy he ayudado a J a sacar sangre a un rhesus sometido a radiaciones. Una de las hembras estaba muy enferma. Está sentada sin movilidad, acurrucada en el fondo de su jaula. Me ha parecido extremadamente pálida, el punto de incisión estaba inflamado y muy hinchado, y no ha vocalizado nada mientras hemos estado dentro de la sala".

15 de diciembre de 2004
"K iba cogiendo monos mientras yo les aplicaba su dosis, y cuando ha cogido al primer grupo, una hembra de este estudio ha luchado con él y ha empezado a gritar. K le ha golpeado la cabeza con fuerza contra el suelo y cuando me la ha dado he visto que tenía en la frente un gran moretón rojo".

20 de diciembre de 2004
"He visto a M, uno de los técnicos veteranos de necropsias, utilizar una sierra eléctrica (enchufada al techo con un cable) para decapitar a un mono sacrificado. Me he encogido mientras M le cortaba la cabeza, y él ha estado de acuerdo en que era un poco horripilante, pero refiriéndose a ella me ha dicho con total insensibilidad que "sirve para su propósito". Me ha comentado que no es habitual decapitar a los animales, pero que este estudio requería la disección de diversas partes que pueden quitarse con más facilidad si antes se le corta la cabeza. En particular, quería la laringe, el esófago y la glándula pituitaria".

7 de enero de 2005
"Ayer noté que dos monos en cuarentena tenían cortes en la cola tan severos que podía verse el hueso. Salió pus cuando presioné sobre uno de ellos. Hoy he ayudado a H a amputarles las cola. Los animales estaban anestesiados, y H ha llevado a cabo lo que ella llama "técnica de la flor", mediante la que sube la cola, le corta la piel a tiras (supongo que haciendo los pétalos de "las flores") que levantaba a lo largo del hueso; amputó unos 3 centímetros de hueso, quitó el tejido infectado y volvió a los colocar la piel encima. H se quejó de que el material de cirugía no estaba esterilizado, y comentó que podría hacer su trabajo mucho mejor si contara con el equipo y el instrumental adecuado (las cirugías no se llevaban a cabo en una mesa de acero inoxidable, sino sobre una especie de plancha de cartón). En un momento dado H habló a uno de los monos y verificó que el animal estaba consciente durante la cirugía. Dijo que si el mono seguía así, ella tendría que hacer algo".

10 de enero de 2005
"H y P estaban en la sala mirando a un mono enfermo. La hembre #52 del grupo de Grupo 4 estaba hipoactiva, encorvada y muy delgada, con todo el cuerpo (incluyendo la boca por dentro) cubierto de ampollas, como las burbujas del plástico de embalar".

14 de enero de 2005
"El animal más enfermo de este estudio, el mono macho #99, continua perdiendo el pelo, está delgado, tiene la piel seca y escamosa. Tiene las pupilas dilatadas, está encorvado, y se queda hipoactivo después de la dosis. Ya he avisado de su estado a H, y ella me ha contestado que el cliente no autoriza que se le atienda".

25 de enero de 2005
"La hembra #54 del Grupo 4 era la que estaba peor. Por desgracia, el director del estudio, un toxicólogo, y los clientes estaban frente a su jaula, mirándola fijamente mientras la pobre monita estaba tendida de lado sobre el frio suelo metálico, y su respiración se iba haciendo más lenta y más débil. Muchos de los monos estaban babeando como si hubieran perdido todo control de sus funciones corporales. Según me desplazada por la sala y controlaba a los animales enfermos, algunos luchaban por levantar las cabecitas un centímetro del suelo de sus jaulas, y me miraban con los ojos llenos de dolor y de agonía".

   
 
LO QUE ESCUCHÓ NUESTRA INVESTIGADORA
   
 

"Maldita sea... te voy a dejar KO... pequeña puta. Pequeña cabrona"
Un técnico veterano de Covance a un mono al que estaba intentando dominar.
04.09.04

"Sí, hoy vengo otra vez a por ti. Sí. Sí. Tú otra vez hoy. Y también te voy a dar una patada en el culo".
Una técnico de Covance hablando a un mono que estaba en su jaula mientras se ataban otros para su dosis.
25.09.04

"Abre la maldita boca. Cabrón. Ábrela idiota ... bastardo. Me estás poniendo negro, maldita sea".
Un técnico veterano de Covance a un mono del estudio "bulto de grasa" que no quería abrir la boca para que le metieran el tubo.
17.10.04

Esta vez han venido de repente. Suelen aparecer y decirnos cuando piensan volver para que no tengamos que preocuparnos".
Un técnico de Covance hablando de la inspección del USDA y del hecho de que avisan al laboratorio por adelantado.
16.11.04

"¡Parece que acabo de salir de una carnicería!"
Un técnico de Covance después de usar un tubo de alimentación forzada por vía nasal en unos monos que habían sangrado en abundancia como consecuencia.
03.01.05

"El ACUC (comité encargado de velar por los animales de la boratorio) ... tiene poder si quiere ... hay un montón de políticos implicados, porque ... pierdes dinero del patrocinador, y te arriesgas a perder un cliente que puede hacerte ganar millones y millones de dólares. No querrás mearte encima de ellos".
Un técnico de Covance explicando por qué se permitió que una empresa consiguiera que no admitiese atención veterinaria para los primates en un experimento que causaba un sufrimiento extremo.
09.02.05

"¡Parece que (Q) se haya liado a puñetazos con esas cosas!"
Un técnico de Covance describiendo a los monitos cuya nariz sangraba por el tubo nasal de alimentación forzada.
21.02.05.

   
 
¿DÓNDE ESTÁ EL GOBIERNO?
   
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El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos.

Una ilustración perfecta: el 4 de noviembre de 2004, durante una fase especialmente perturbadora de la investigación en la que los monos tenían heridas abiertas y necrosadas en el abdomen, como resultado de la radiación letal que habían recibido en el Instituto de Investigación Radiobiológica de las Fuerzas Armadas (AFRRI) en Washington DC, el director de investigación de PeTA llamó al Departamento de Agricultura (USDA) para decir que habíamos recibido un aviso de un empleado de Covance denunciando el sufrimiento de los monos, que no recibían nada para paliarlo. El inspector del USDA no apareció por Covance hasta el 9 de noviembre.

Durante las conversaciones sobre la visita del USDA, los compañeros de trabajo le dijeron a nuestra investigadora que el inspector del USDA había avisado a los jefes de Covance que ella pensaba creerse "la mitad de la mitad" de la denuncia de PETA, que todo parecía en orden, y que ya volvería al año siguiente. En una llamada posterior al USDA, le dijeron a PETA que el experimento era "desagradable", pero que su inspector no había encontrado nada malo. Pero la cinta de video de PETA, grabada el día 8 de noviembre (el día anterior a la visita de la inspectora del USDA), mostraba a un supervisor preguntando si los monos irradiados habían recibido analgésicos, y a un empleando contestando negativamente.

Hemos realizado una queja de 273 páginas ante el USDA sobre las violaciones del Acta Federal de Bienestar Animal que creemos que han tenido lugar en Covance durante nuestra investigación. Hemos escrito al Secretario de Agricultura, Michael Johanns, para pedirle que se ocupe de ello personalmente.

La Oficina de Alimentación y Fármacos de los Estados Unidos (FDA)

PETA ha presentado una queja ante la FDA, creyendo que hay temas en Covance relacionados con la experimentación de fármacos que pueden constituir una violación de la Buenas Prácticas de Laboratorio (GLP). En la GLP, la atención a los animales se incluye como responsabilidad de los inspectores de la FDA. Sus regulaciones describen lo que es importante en el area de atención a los animales.

PETA cree que si la FDA utiliza la información recogida en nuestra investigación, quizás podría encontrar con más facilidad la violaciones de su GLP.

   
   
 
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