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"El peor pecado contra las demás criaturas
no es el odio, sino la indiferencia: esa es la esencia de la inhumanidad."
George Bernard Shaw |
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Fotografías: HSUS - HSUS/Glotis. |
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Informe presentado a la UE - 2007 |
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| Inherentemente Inhumana |
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Medio siglo de evidencias prueban que la caza comercial de focas de Canadá no puede llevarse a cabo de una forma aceptablemente humanitaria.
Agosto 2007
Presentación al Grupo de Trabajo de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y Bienestar Animal sobre los Aspectos Humanitarios de la Caza Comercial de Focas.
por la Dr. Mary Richardson, Doctora de Medicina Veterinaria. |
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Pag. 3 |
[...] Para ser acorde con los valores de sus ciudadanos, Canadá debería acabar con la caza de focas, si es que pretende ser un país humanitario. Hasta ese momento, la responsabilidad es de otros países (que afirman aceptar el carácter humanitario de la matanza y todavía permiten el comercio de productos de foca), que deben pasar a la acción en nombre de sus propios ciudadanos, y cerrar sus fronteras a estos artículos que proceden de la crueldad. [...] |
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Pag. 15 |
[...] Según expertos en neurología y en veterinaria, una estimulación intensa o dolorosa puede hacer que se recupere la consciencia (RSPCA 1978). Parece ser enteramente posible que algunas focas puedan por tanto recuperarla mientras las arrastran con un garfio por el hielo o mientras las están despellejando. Ciertos testimonios veterinarios y documentos en vídeo de años recientes sobre la matanza de focas, demuestran que es esto lo que pasa. [...] |
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Pag. 36 |
[...] La tripulación de estos barcos había matado de forma ilegal y deliberada hembras preñadas. Los pescadores afirmaron haber subido hembras muertas (en teoría) a bordo para despellejarlas, haberlas abierto y haber extraído fetos vivos de su vientre. Dijeron que arrojaron los fetos al agua y se pusieron a observar cómo trataban de subir a las placas de hielo: "Vi algunas madres foca muertas y cómo el feto caía sobre la cubierta. X me dijo que lo tirara por la borda y yo lo hice. La madre estaba plena de leche, que se derramó en la cubierta al caer la cría" [...] |
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Pag. 53 |
[...] Enfrentado a su clara incapacidad para mejorar los aspectos humanitarios de la caza de focas, el gobierno de Canadá parece haber dirigido su objetivo a impedir testimonios y documentación de la matanza. A lo largo de los años, las crecientes trabas que ha puesto a los observadores han convertido la caza de focas un desafío también creciente. Un informe del Comité Permanente de Pesca y Océanos, fechado en 2007, indicaba de forma harto contundente que debía ampliarse la distancia entre los observadores y los cazadores hasta los 400 metros (el largo de cuatro campos de fútbol). Desde allí, filmar o fotografiar la caza comercial de focas resultaría casi imposible [...].
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Del diario de Rebecca Aldworth |
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13.04 |
Matar el tiempo matando focas
Hace apenas unas semanas estuvimos en los hielos flotantes del Golfo de San Lorenzo, rodeados de vida. Las madres y sus crías se acariciaban frotando la nariz. Los bebés mamaban, dormitaban y jugaban sobre el hielo. El sábado, el equipo de la ProtectSeals filmó la muerte de esos animals, y la cámara de alta precisión era nuestra única munición contra tamaña crueldad. Según se aproximaba nuestro helicóptero, vimos los barcos de pesca en el horizonte, en posición para matar. Son pescadores canadienses que, hasta que abren las pesquerías (de donde obtienen prácticamente todos sus ingresos), matan el tiempo matando focas. No son tiradores. Las balas se dispersan por el hielo, fallan el tiro por metros, aterrorizando a las crías. Y de pronto una atraviesa la carne, y ella muere lentamente mientras su sangre se desparrama por el hielo. El Golfo de San Lorenzo se torna carmesí a medida que la guardería de los bebés foca se convierte en matadero.
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08.04 |
Tragedias, Victorias
De repente oímos un disparo. Salimos corriendo hacia el barco filmando a un pescador que saltaba por la borda para golpear a una cría con un bate de madera. Con total indiferencia, atravesó al animal moribundo con un gancho metálico y se lo llevó hacia el bote a rastras, dejando detrás un reguero de sangre. El barco se movió y nosotros le seguimos. Pero había pocas focas en la zona (durante las horas siguientes, solo encontraron tres). Ninguna vez fueron suficientes los disparos, y los pescadores tuvieron que aporrear a cada cría para acabar con ella. En un caso, a una le pegaron cinco tiros antes de darle seis porrazos más. Esto no es humanitario desde ningún punto de vista. [...] Nuestra campaña está funcionando, la piel valdrá menos para los pescadores, y el gobierno de Canadá responderá a la abrumadora presión internacional para que detenga esta matanza. Sé que este año, trabajando juntos, podremos asegurarnos de que ésta sea, de verdad, la última matanza de focas que tengamos que presenciar.
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04.04 |
Quiero que el mundo recuerde esto
Desde el aire, a cientos de metros, el dolor de los animales no se transmite de verdad. Los ves arrastrándose sobre el hielo, dejando un rastro de sangre tras de sí. A través del objetivo, ves sus bocas abiertas en un grito silencioso. Pero sobre el hielo todo cambia. Oyes a las crías, las ves intentando escapar, hueles la sangre y sientes su terror. [...] Le pegaron a la cría tres, cuatro y hasta cinco tiros. Al final se hundió en el agua. Los pescadores miraron a ver y al final se fueron. [desde la zodiak] nosotros la buscamos desesperadamente, pero no volvió a la superficie. Con seguridad, este bebé foca se desangró lenta y dolorosamente bajo el agua hasta morir, como otras decenas de miles de bebés que, cada año de esta cruel matanza, "se abaten y se pierden". |
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29.03 |
El tiempo se acaba
Mientras pasa el tiempo, me pregunto cómo hay gente que puede contemplar este magnífico paisaje helado y desear transformarlo en un matadero a cielo abierto, cómo hay hombres que pueden mirar a un bebé de foca mientras disfruta tumbado del puro placer del sol ... y pensar en aporrearlo hasta la muerte, cómo mi gobierno puede condenar a muerte cada año a miles de crías enfrentándose frontalmente a la voluntad canadiense. |
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Por poco
Diversas fuentes nos dijeron que las placas de hielo aún dificultan mucho la navegación, así que barcos y cazadores se iban a quedar en casa un día más. Así que en lugar de filmar otra matanza fuimos a visitar la guardería, aún en toda su pureza, de las focas arpa. Nuestro objetivo: mostrar al mundo exactamente lo que estos pescadores están decididos a destruir.
Esta visita ha sido de las mejores de mi vida. El sol brillaba sobre el brillante paisaje helado. El hielo nos rodeaba a nosotros y a las focas, creando un impresionante entorno natural de tonalidades azul y púrpura. |
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26.03 |
Sobrevolando el infierno
Nos hemos cruzado con una cría que se había arrastrado al interior de un pequeño hueco en el hielo. Claramente aterrorizada, escondió la cabeza al acercarnos. Intenté hablarle con suavidad para que entendiera que no iba a pasarle nada. Pero se arrinconó más, ocultando la cabeza. Este bebé de tres semanas de edad acaba de presenciar cómo habían golpeado hasta la muerte, delante de ella, a otros cientos de crías. Para esta foquita, ahora hombre significa garrotes, violencia y dolor.
Hoy hemos filmado este horror -las diminutas carcasas nos recuerdan que esta carnicería es por la industria peletera. Han muerto aquí a miles, con un dolor insoportable, solo para que se fabriquen abrigos de piel que nadie necesita. |
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25.03 |
Hoy ha sido muy duro
Nuestro helicópteros partieron al alba, desafiando a los vendavales, para llegar a la zona de la muerte. En el horizonte vi los barcos de pesca navegando a través de los hielos flotantes, masacrando tantas focas como podían para alcanzar la cuota. Nos fuimos acercando y comenzó a brotar la sangre. Grandes charcos derramándose sobre el hielo. Cada cien metros, decenas de carcasas esparcidas y abandonadas en macabros montones. |
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24.03 |
Sólo queda el silencio
Esta tarde hemos llegado al escenario de la matanza comercial de focas, en los hielos flotantes del Golfo de San Lorenzo. Nuestro helicóptero ha volado entre un vendaval -frenado por las rachas de viento- hasta alcanzar la carnicería. [...]
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