En Canadá hay mucha y muy buena gente luchando desde hace años por acabar con esta práctica sangrienta. Particulares, instituciones y empresas, están volcándose en favor de las focas. Por eso, es injusto e incluso ilegítimo iniciar un boicot global contra el país, contra el conjunto de su comercio y contra sus ciudadanos. Por eso, el boicot que se decreta a nivel internacional va dirigido, directa y exclusivamente, contra el foco original.
Por tanto, desde la Protect Seals Network solicitamos vuestra ayuda para poner punto final a una de las páginas más crueles y sangrientas de nuestra moderna historia del comercio. Sin vosotros, no hay solución posible.
El Ministerio de Pesca de Canadá comienza a manifestar públicamente su preocupación por este boicot, y eso supone que está siendo efectivo. Súmate a él y difúndelo. Usa la Guía de Bolsillo de la Humane Society (en inglés).
The Sea Shepherd Conservation Society: Según el activista Stephen Best, de Environmental Voters, por su experiencia de largos años en la lucha contra la matanza de focas, y sobre los efectos de los boicots, si la experiencia de los años 80 (un boicot puso punto final a la cacería de zorros desde helicópteros en la Calumbia Británica) nos sirve de referencia, el boicot al marisco de Canadá, bien implementado, podría acabar con esta matanza comercial. Los cálculos más optimistas estiman en 16 millones de dólares la ganancia de esta matanza, y las exportaciones de marisco de Canadá a Estados Unidos son de 3.300.000 millones de dólares. Por tanto, el valor real de la matanza de focas equivale al 0,48% de las exportaciones de Canadá a Estados Unidos en marisco. Con un 25% de descenso en esta venta de mayorista, serán 825 millones de dólares de pérdida, 51 veces el valor de la matanza de focas.