El Refugio Familiar tuvo su origen en los animales que la propia Gloria Casas, Presidenta del Patronato y Fundadora, había recogiendo, sobre todo de las carreteras, en su propia casa. Comprobar que un número de animales de distintas especies podían convivir sin problema, en régimen familiar, nos impulsó a crear este refugio, o casi santuario, que fue el primero.
Casi todos los animales pasan largamente de los diez años de edad, y también casi todos ya han llegado muy mayores. En el refugio familiar se ha dado cobijo a perros ciegos de casi quince años, a perros enfermos, a perros maltratados, y a gatos en las mismas circunstancias.
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En una finca de 6 hectáreas, totalmente vallada, ubicada en una zona natural protegida de Girona, la Fundación Altarriba mantiene este ejemplo singular de convivencia en familia de perros y gatos recogidos del abandono y del maltrato, que tienen aquí su casa para siempre.
En total, unos 70 animales. Nada hace recordar aquí la imagen de un refugio. |
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No hay jaulas, ni cheniles: sólo una casa y el campo para correr y jugar, con dos pequeños lagos donde los animales suelen bañarse.
Ninguno de estos animales está en adopción. Las circunstancias en que todos llegaron son dolorosas, trágicas en muchos casos. Por eso, la Fundación les da cobijo de forma permanente, porque aquí les compensamos, si es que ello es posible, del daño que han sufrido.
Macario, por ejemplo, es un caniche de casi 20 años, con graves problemas de corazón, que alguien fue a abandonar a la puerta de la perrera de Barcelona. Estamos casi seguros de que su dueño murió, y los herederos (hijos o sobrinos) consideraron que era una molestía heredarlo junto con el piso y la cuenta bancaria. Ni se molestaron en atarlo. De alguna manera, Macario consiguió llegar hasta la carretera en un lugar que desconocía, y en el que hay grandes terraplenes, y una señora lo encontró vagando sin rumbo en la salida a la carretera a punto de que lo atropellaran.
En cualquier caso, si algún amigo o enemigo del anterior dueño lo reconoce en la foto y puede demostrarlo, estaremos encantados de que nos informe para poner la correspondiente denuncia. |
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UN DÍA NORMAL DE PERROS |
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vida es familiar, en casa.
La cocina es una fila interminable de comederos, colocados
por orden estricto de llegada.
Cada uno sabe cual
es su sitio. |
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En la cocina
suelen dormir los más frágiles, los que son
muy mayores, de unos 15 años de media, y los que
están ciegos. El día comienza a las 9 de la
mañana. A esa hora, ya hay tumulto en las habitaciones,
y los que duermen en la cocina van dando golpecitos a los
comederos como si fueran los maitines, para recordar que
es la hora del desayuno.
El desayuno
"se sirve" hacia las 11 de la mañana, y
siempre es comida guisada, para todos. Comen todos juntos,
por la mañana. |
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La cocina, como decíamos antes, es una fila interminable
de perolas de distintos tamaños, en la que se colocan
todos con el hocico dentro de la suya, y los ojos en la
correspondiente del vecino. |
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HUÉSPEDES FELINOS |
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Los gatos, que también hay y muchos, viven en el piso de arriba, aunque algunos se las ingenian para bajar por el tejado y salir de paseo al campo, y otros sencillamente salen para pasar el rato con los perros (por ejemplo para dormir o para discutir por la propiedad de una chuche).
Los domingos es el "Día del Gato", y salen todos a dar un largo paseo por el bosque junto a Gloria Casas. |
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Parece que lo saben, porque cada domingo a las 10 de la mañana el zaguán de la casa parece una manifestación espontánea de gatos, mirando la puerta y mirando el reloj, alternativamente. |
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MÁS GENTE |
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Pero en el Refugio Familiar hay
más animales.
Tenemos gallinas, muy curiosas de observar:
van en grupo de amigas y hacen el vacío a la que llega
nueva. También tenemos una nutrida familia de patos salvajes que en la última escala migratoria decidieron que en
aquel estanque estaban muy bien, y además había
una señora que les daba de comer. Aquí siguen
con sus patitos. La familia de jabalíes ha aumentado,
ahora son tres familias, incluyendo padres, hijos, cuñados
y sobrinos, y los pequeños incluso comen de nuestra mano.
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Y los mapaches,
ambos rescatados de una vida en minúsculas jaulas.
"Panchito" llegó el primero, estaba en
una especie de pecera en una tienda, a la venta. "Campanilla"
llegó después, procedente de una jaula en
la que vivía sola; una vez al día la puerta
se abría y le pinchaban.
Viven en una instalación
especial con su trozo de bosque, sus árboles, sus
casitas y zonas de juego. |
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"Panchito"
es un mapache encantador, sociable, cariñoso.
Le encanta comer galletas y que se las des con la
mano. Se hizo tan amigo de D'Artagnan, que le acaricia
la cara. |
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Los mapaches comen cerca de la media noche. Cuando llegó "Campanilla" se le hizo una instalación especial, contigua a la de "Panchito", pero impidiendo la comunicación visual. Era parte del proceso de adaptación de ambos, que debía ser gradual para garantizar una buena convivencia posterior. En todo momento se siguieron las recomendaciones de un profesional en la conducta de estos animales.
Finalmente, incluso se eliminó la zona intermedia, y ambos recintos son ahora uno sólo, con varios metros de altura y una gran superficie, construido en el bosque, lo que les permite incluso trepar a los árboles (donde tienen algunos escondites) y llevar una vida muy cercana a la que debería haber sido la suya natural, de no haber ido a parar al comercio de animales de compañía.
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VIDA FAMILIAR |
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Todo este mundo animal está bajo la responsabilidad y la atención directa de Gloria Casas, fundadora de la Fundación Altarriba y presidenta del Patronato.
Ella prepara los desayunos y pone la merienda-cena (un poquito de pienso), medica, vigila, lleva al veterinario y pega los gritos de rigor para mantener un mínimo de orden y cordura dentro de este pequeño caos de ladridos y maullidos. Suerte que grita fuerte y que ellos son muy obedientes (excepto "Tinaja", que va por libre).
En la foto, Gloria Casas con "Baldufa" y "Sushi" en brazos, y "Tomasita" dando el cogote a cámara mientras busca un hueco para encaramarse encima de Gloria. |
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¿Puede adoptarse un animal del Refugio Familiar? |
No. Los animales que viven en el Refugio Familiar han llegado después de pasar situaciones graves de abandono y/o maltrato, en su mayor parte ya ancianos, y además heridos o enfermos, o con alguna minusvalía, como la ceguera. Su recuperación aquí es casi inmediata. Se relajan y disfrutan de la vida quizás por primera vez. Por eso se quedan con nosotros hasta el final. |
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Quiero dejar a un animal en el Refugio Familiar |
En el Refugio Familiar los animales viven "en familia", es decir, libres por la casa y por el campo si lo desean. No hay jaulas. Son casi 70 juntos, entre perros y gatos, todos ellos al cuidado de una sola persona. Mantener estas condiciones de vida, incluyendo por supuesto una higiene extrema, hace imprescindible poner una limitación, por lo que no podemos aceptar ningún animal. |
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¿Qué gastos hay en el Refugio Familiar? |
Los derivados del número de animales en alimentación, atención sanitaria e higiene. La mayor parte son ancianos, y necesitan no sólo alguna medicación sino a veces una comida especial. Son frecuentes las visitas al veterinario, incluyendo a los especialistas, sobre todo el oftalmólogo. Están también los que necesitan tratamiento por diversas enfermedades. Y hay un importante capítulo dedicado a los productos de limpieza, sobre todo la lejía: la higiene en el centro es extrema. |
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¿Cómo se financia? |
El Refugio Familiar se financia con donativos, con el apadrinamiento de los animales que viven en él, y con ayuda de los socios del Club de los 500 de la Fundación Altarriba. |
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