45 Octubre - Diciembre 2005
 
 
TRÁFICO DE FAUNA SALVAJE
43 - abril / junio 2005

por Michael Flynn
Superintendente de Ayuda a Operativos, Scottish SPCA
Fotografías: Michael Flynn, Crocodile Park Torremolinos

La Scottish Society for the Prevention of Cruelty to Animals, Sottish SPCA

Quiere dar las gracias a:
Fundacion Altarriba
Guardia Civil Española
y
Crocodile Park Torremolinos

Desde 1975 está vigente en el Reino Unido el “Acta de Animales Salvajes Peligrosos”. Este Acta prohíbe la tenencia de ciertas especies animales (excepto si las Autoridades Locales otorgan una licencia especial) que puedan representar un peligro para el público en general. Entre estas especies prohibidas se encuentran los grandes felinos, las serpientes venenosas y todas las variantes de Cocodrilos, Caimanes y Aligátores.

Las licencias para su tenencia se otorgan exclusivamente cuando el solicitante puede acreditar que dispone de un espacio adecuado y seguro y, además, tiene un profundo conocimiento de la especie en cuestión y sus particularidades.

En junio de 2004, el Oficial de Apoyo de Investigación (ISO) de la Scottish SPCA tuvo conocimiento de la existencia de una persona, en Edimburgo, que intentaba vender a través de Internet un ejemplar de caimán (Caiman crocodilus). El ISO contactó con el vendedor y le dijo que quería comprarlo para su hijo de 20 años. Durante esa conversación el vendedor confesó carecer de licencia para tener el animal, pero añadió que “no te tendrás que preocupar de nada si no se lo cuentas a nadie”. Nuestro oficial solicitó una entrevista personal para concretar, pero el vendedor se negó a darle información sobre su dirección ni sobre el lugar en el que estaba el caimán. A partir de aquí, se fueron produciendo más contactos telefónicos entre ambos, hasta que el vendedor estuvo seguro de que la solicitud era real, y de que no se trataba de la policía siguiendo su rastro.

Confiado, el vendedor entonces sí ofreció a nuestro oficial (que utilizaba un nombre falso) verse en persona, y quedaron pues citados en un aparcamiento de las afueras de Edimburgo, donde se fijó un precio de 375 libras esterlinas por el animal (554 euros). En este punto, el ISO se puso en contacto con el oficial Gavin Rose, de la Policía de Lothian-Borders, para solicitar apoyo (la Scottish SPCA puede iniciar procesos de arresto, pero no detener a una persona directamente), y a continuación citó al vendedor en el aparcamiento de un almacén eléctrico a unos 5 kilómetros del Aeropuerto de Edimburgo.

Al llegar al aparcamiento, el ISO y otro inspector, ambos de paisano, detectaron el vehículo que había descrito vendedor como propio, mientras el oficial Ross y otro más, también de paisano, se quedaban a la entrada del recinto en un coche de policía camuflado. Los dos primeros se acercaron al vehículo y se presentaron a los dos hombres que había junto al coche; el vendedor abrió el maletero y dentro había una caja de 120 cm de largo, que contenía un caimán de 120 cm de largo.

El ISO levantó la mano para alertar a la policía; ante el gesto, el vendedor intuyó que algo no iba bien, y dijo que dejaba allí la caja y se largaba con el coche; en ese momento, nuestro agente ya se identificó como miembro de la Scottish SPCA, y el vendedor contestó con un “genial, puedes quedártelo gratis”, mientras intentaba arrojar la caja fuera del coche, momento en el que llegó la Policía. El vendedor, llamado Quinn, fue arrestado de inmediato, y también su amigo, ya que se negó a identificarse. La caja con el caimán fue trasladada desde el coche de Quinn a una furgoneta de la Scottish SPCA que llegó en ese momento para llevarlo de inmediato al centro de un particular, debidamente autorizado, para que se ocupara de él.

Quinn y su amigo fueron trasladados a una comisaría de policía local para ser interrogados y acusados de posesión ilegal de fauna salvaje peligrosa, de conducta delictiva y peligrosa (en tanto había intentado entregar un animal salvaje peligroso a un particular) y además de maltrato animal por transportar al caimán en condiciones inadecuadas.

Nuestro ISO y la policía descubrieron que Quinn había comprado el animal hacía cuatro meses a un desconocido en un aparcamiento cercano a Glasgow. Quinn explicó que meses atrás había visitado un acuario y al ver una cría de caimán, pensó que sería una buena mascota. Cuando lo compró debía medir unos 20 cm, pero su tamaño final iba a ser de metro y medio.

Se le preguntó su dirección y donde había tenido al reptil, y resultó vivir en la planta 15 de un bloque de apartamentos en Edimburgo, en la zona de Leith, donde tuvo al animal en la bañera, aunque había intentado instalar una zona con estanque para él en el cuarto de estar. La policía y el ISO visitaron el piso y vieron que el Caimán había vivido en efecto en el baño, y lo único que podía considerarse hecho para su bienestar era una bombilla de 60w suspendida sobre la bañera. Se preguntó a Quinn con qué lo alimentaba, y éste contestó que con truchas y ratas muertas, y que había conseguido meterlo en la caja atrayéndolo con un cadáver de rata. Más tarde, se presentaron los cargos contra él y quedó en libertad bajo fianza hasta acudir a juicio.

El caimán se quedó en su nuevo hogar temporal durante varios meses mientras la SSPCA buscaba otra ubicación para él, ya que los cuidadores se mudaban en breve y no podrían seguir atendiéndolo. Esto representaba un problema para la SSPCA, ya que en el Reino Unido hay poquísimos lugares adecuados y autorizados para cuidar de estos animales. Por otra parte, el clima del país no permite que puedan estar al sol de forma natural, y necesitan contar con iluminación especial ultravioleta. Tras innumerables llamadas telefónicas conseguimos convencer al Centro de Recepción de Animales del aeropuerto de Heathrow para que se ocuparan allí de él de forma temporal. El ISO y yo mismo tuvimos que cogerlo y llevarlo en una furgoneta (en un contenedor diseñado especialmente) hasta el Centro de Recepción de Animales, a 640 kilómetros.

El ISO se puso a buscar un hogar permanente y adecuado para el caimán, pero ningún zoológico del Reino Unido se interesó, y alguien sugirió entonces un santuario en España, por lo que empezó a realizar gestiones en esa dirección.

Mientras el ISO intentaba organizar este tema, yo me encontraba en Barcelona, en la II CIPLAE que organizaba la Fundación Altarriba, para presentar una ponencia sobre la experiencia escocesa en materia de legislación sobre el bienestar animal. También estaba como ponente el comandante Modesto Piriz, del SEPRONA. Al acabar la conferencia intenté hablar con el Sr. Píriz para preguntarle por el santuario que el ISO había encontrado, pero lamentablemente yo no hablaba castellano y él no hablaba inglés. Por suerte, estaba presente Matilde Figueroa, de la Fundación Altarriba, que pudo hacer de intérprete. A través de ella supe que el SEPRONA traslada los animales de esta especia al Crocodile Park, de Torremolinos; el comandante me dijo que contactaría con ellos e intentaría ayudarnos.

Al volver a Escocia de la II CIPLAE, recibí un email de Matilde en el que me comunicaba que el comandante Píriz se había puesto en contacto con el parque, y que accedían a recoger al animal.

En ese momento, en el Centro de Recepción de Animales se recibió con entusiasmo la noticia de que el caimán iba a ser trasladado a un nuevo hogar, y les gustó saber que era en España, pero además nos preguntaron si podíamos echarles una mano: cinco años antes, les habían llevado un caimán que apareció abandonado en Londres en una cabina de teléfonos. Tuvieron la suerte de encontrar un zoo autorizado que se lo quedara, pero al jubilarse el propietario, el animal tenía que volver con ellos, y no tenían a donde llevarlo, así que nos pidieron que preguntáramos al parque si podían quedarse también con su caimán.

En marzo de 2005 hablamos con Philip, el propietario del Crocodile Park de Torremolinos, quien nos dijo que el comandante Píriz del SEPRONA se había puesto en contacto con él, y que con mucho gusto aceptaba ambos animales.

Llegados aquí, pedimos a nuestro departamento de Relacione Públicas que organizara el traslado, lo más barato posible, para que pudiéramos llevar los caimanes a Torremolinos. Se las arreglaron para encontrar vuelos gratuitos (excepto tasa) para el ISO y para mi desde Heathrow hasta Madrid, para alquilar un coche barato, y para buscarnos alojamiento dos noches, también gratis.

El 9 de abril de 2005 ambos salimos del aeropuerto de Edimburgo a las 05:00 de la mañana, y llegamos a Heathrow a las 08:30, recogimos la caja con los dos caimanes y nos aseguramos de que embarcaban en el vuelo de Madrid. Llegamos allí a las 14:30, recogimos el coche, cargamos la caja, y condujimos durante 5 horas y media hasta llegar al Crocodile Park de Torremolinos, a las 21:00, donde nos esperaba Marian, la esposa de Philip, y Enrique, el director del parque.

Sacamos los caimanes de la caja de uno en uno y Enrique cortó la cinta que mantenía cerrada sus bocas antes de dejarlos en su nuevo estanque.

Ambos volvimos al parque al día siguiente y descubrimos encantados que los animales se habían adaptado estupendamente. Enrique y Marian nos dieron la bienvenida y nos mostraron todo el parque, que alberga trescientos cocodrilos, aligatores y caimanes en unas instalaciones magníficas. Enrique es un gran conocedor de estos reptiles, por los que siente verdadera pasión, y nuestros dos caimanes están ahora en un lugar infinitamente mejor de lo que hubieran soñado tener en el Reino Unido. Una vez recuperados y sanos por completo, podrán disfrutar del sol y vivir casi como si estuvieran en libertad.

En la II CIPLAE señalé que escocia seguramente tiene mejor legislación sobre bienestar animal y un mayor esfuerzo en su cumplimiento; sin embargo, en esta ocasión España ha prestado una ayuda definitiva a Escocia para garantizar una vida mejor a dos criaturas inocentes, y personalmente se lo agradezco.

Me gustaría dar las gracias a Matilde Figueroa de la Fundación Altarriba, cuya traducción y trabajo incansable han permitido que esto sucediera, y el comandante Píriz por su ayuda y su consejo, y por supuesto al Crocodile Park de Torremolinos.

Quinn, y fue declarado culpable de dos cargos. Se la prohibido la tenencia de animales durante cinco años. En mayo ha comparecido de nuevo responder del resto de los cargos pendientes, y a la condena anterior se ha añadido una multa de 600 libras esterlinas (unos 900 euros), de las que 400 han sido un donativo a la SPCA (Quinn está en paro, pero ha tenido que desembolsar esa cantidad), además de la mención de “condenado por crueldad con los animales” en su expediente personal.

 

 

 
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