Apadrinar a un animal de un refugio es una forma diferente de ayudar a la protección animal. Ésta fórmula crea un vínculo más estrecho entre tú y él. Esperamos que vengas a visitarlo y que le dediques parte de tu tiempo, pero no es por ti solamente... Si haces algo así, tú ya eres una persona concienciada, y ya sabes qué es un animal abandonado, el sufrimiento que tiene y los esfuerzos de las protectoras para recuperarlo.
Si lo eliges para apadrinarlo, es porque has notado algo que te atrae hacia él, y vendrás a verlo, y a veces vendrás con tu pareja, o con amigos, o con un familiar... ¿Y sabes lo que estarás haciendo? Demostrar a ese animal que hay muchos humanos que son buena gente, decirle que debe perder el miedo, y habituarlo al contacto con personas diferentes. Lo estás socializando, y haciendo que cuando lo adopten sea mucho más rápida su aclimatación a la nueva casa.
Y no te engañamos: si sientes algo especial por tu "ahijado", quizás finalmente lo adoptes o le busques una familia en tu entorno más cercano. A eso le llamamos "adoptante de confianza". Porque después del esfuerzo que hacemos por ellos, queremos que tengan el mejor de los futuros.
Apadrinar, además, también es una posibilidad de "tener" un animal cuando tus circunstancias personales te aconsejan no llevarte uno a casa, y prefieres ser responsable. Puedes venir a visitarlo, sacarlo a pasear y, quien sabe, cuando tus circunstancias cambien, quizás podáis marcharos juntos...