Cosida a denuncias, que llegaban a la policía y a los juzgados, por su continua lucha durante años en favor de los gatos de la calle en Madrid, a los que defendió de manera irreductible contra unos y otros, pero sobre todo frente a las autoridades, murió Juana Navazo Jerez, y tuvo en su entierro el reconocimiento de su principal opositor, el Canal de Isabel II, que envió una corona que, junto a otras (entre ellas una que simbolizaba el agradecimiento de los gatos), era un importante gesto de admiración hacia una mujer sencilla que, sin medios ni fuerzas, había ejemplarizado una larga y difícil batalla en defensa de estos animales.
Juanita Navazo Jerez, casada y con un hijo, murió el 2 de abril, aquejada de un súbito cáncer que se le extendió rápidamente, siendo ésta la única incontrolada fuerza que pudo con ella, sin que hubieran podido reducirla antes las continuas denuncias y actuaciones de la policía y de los juzgados por liderar, durante años, manifestaciones en defensa de los gatos callejeros para los que pedía su protección. Nacida en el barrio madrileño de Chamberí, Juanita sobrepasaba los setenta años, pero su aspecto vitalista le hacía parecer más joven. Había sido modistilla. En los últimos tiempos, los acosos que sufría de la policía eran continuos, tratando de amedrentarla, y todavía deja al morir varios contenciosos en los juzgados. Los Verdes, a través de la actuación de Gloria Torres, la apoyaron en todo momento y la propia Fundación Altarriba trató en diferentes circunstancias de prestarle soporte, incluso enviando a su director a Madrid, para tratar con los responsables del Canal de Isabel II, de encontrar una solución al enfrentamiento.
Además de su defensa de los gatos, Juana Navazo participaba en otros frentes de la lucha proteccionista, como por ejemplo, la defensa de las palomas o la mejora del Código Penal en favor de los animales.